miércoles, 17 de agosto de 2011

Teoría General sobre el Empleo, el Interés y el Dinero, Milton Friedman y la madre que los parió a todos. Contexto Historico
Como en el juego ese de culo o codo, todo depende del contexto en el que se toma la foto.
Cuando Keynes publicó su Teoría General, el mundo "civilizado" estaba en plena recesión económica. Más o menos, como ahora, pero había un montón de diferencias que permitían que sus postulados funcionaran. El mundo estaba tan fragmentado en Estados Nación que llevar productos desde España a Francia suponía un auténtico calvario. Cada país tenía sus fronteras tanto para marcar hasta dónde llegaban sus leyes como para impedir que le entraran las mercancías de fuera.
La Gran Guerra (1914-1918) había supuesto la mayor sangría en vidas que había conocido el mundo, pero también supuso la mayor transferencia de oro.
Desde que los atenienses se inventaron el dracma, el valor de las monedas venía respaldado por algo concreto y tangible. Por un dracma se compraba un saco de trigo en todo el mundo civilizado y, eso, es lo que permitía que la gente se fiara de los que pagaban en dracmas. El hacer las monedas de oro y plata fue la consecuencia de que ambos metales fueran asumidos como medio de pago. En realidad, los cambistas del templo de Jerusalén no cambiaban dracmas por denarios, si no oro por oro.
El mundo giró en torno al gran sol dorado durante más de mil años sin que la pálida luna argentina supusiera, en el fondo, un problema, hasta el 1500 d.c. Con el descubrimiento de América y, sobre todo, de las minas de Potosí, llegó a Europa una cantidad enorme de plata. Como plata y oro eran dinero, lo que ocurrió fue una entrada brutal de dinero (hoy lo llamaríamos inyección de liquidez); que no impidió que el reino de España se declarara en quiebra varias veces a lo largo de los siglos XVI y XVII. Más dinero supuso aumento de precios y, este aumento se extendió por toda Europa desde Sevilla. La plata, que en un tiempo llegó a valer lo mismo que el oro, empezó a perder valor y llegó costar la mitad.
Con la abundancia de oro y plata que entró en Europa desde América y África, los pagos en monedas se hicieron demasiado engorrosos. Ya durante la edad media, gentes como los templarios tuvieron que enfrentarse al difícil problema del transporte de enormes arcones llenos de metales no demasiado ligeros. Eso fue lo que les llevó a grandes inventos que todavía hoy siguen funcionando como la letra de cambio. Una forma ligera y fácil de poder hacer pagos sin tener que llevar el dinero de un sitio a otro.
Poco a poco, quien tenía las monedas se dio cuenta de que, eso de llevar papel en lugar de monedas era mucho más cómodo y empezaron a finales del s XVIII a emitir billetes. Al principio, eran bancos privados los que emitían los billetes que estaban garantizados por el oro depositado por sus clientes, pero eso daba pie a que a algún desalmado se le ocurriera emitir billetes por más valor que el oro depositado y, eso, no era bueno para generar confianza. Por eso, los Estados terminaron dando en exclusiva a un banco la capacidad de emitir los billetes. Estos bancos, al principio, privados como pudiera ser hoy el BBVA, entregaban al tesoro del Estado los billetes a cambio del oro que el Estado ponía en sus cajas fuertes. Por eso, en los billetes de pesetas se podía leer "El Banco de España pagará al portador..." No era el Estado, aunque fuera el Estado el dueño del banco como fue ocurriendo desde finales del XIX en el mundo, si no el emisor del billete el que garantizaba el pago. De hecho, son pocos los bancos que aceptan monedas para el cambio de divisas porque las monedas las pone el Tesoro, no el Banco Central.
Todo lo anterior sirve para entender de dónde se partía en 1914 al estallar la guerra mundial. El Banco de Inglaterra emite billetes contra el oro depositado en sus cajas fuertes, el tesoro británico emite moneda fraccionaria contra los billetes, o como le dé la gana, pues la moneda no tiene por qué costar lo que pone. Como todas las guerras suponen un esfuerzo en materiales y el dinero es lo que hace que podamos pagar las materias primas, en seguida se hizo patente que haría falta más dinero para poder pagar la guerra y las potencias en guerra lo supieron en seguida declarando la no convertibilidad de sus monedas (los billetes ya no tienen por qué representar el oro depositado); en cuanto la mayor parte del oro se desplazó a Estados Unidos como pago para los materiales de guerra. Más billetes supone más dinero en circulación. Cuando los Estados Unidos decidieron entrar en la gran guerra europea, lo que más intentaron fue garantizarse el cobro de los préstamos más gordos.
A finales de 1918 el armisticio que pone fin a la guerra obliga a las potencias vencidas a pagar la factura del festín: Pérdida de colonias, pagos por reparaciones de guerra, cesión de territorios en garantía... y una Europa por reconstruir.
Las fábricas europeas tienen que dejar de construir fusiles para construir hierros para encofrados y, eso, lleva su tiempo. Mientras, en Estados Unidos, las fábricas que antes de la guerra hacían planchas, seguían fabricándolas. Para británicos y franceses, el juego estaba claro: Pedir prestado a los americanos y pagarles con lo que los alemanes pagaban por reparaciones de guerra. para los americanos, el negocio era perfecto, puesto que el dinero, en el fondo no salía del país. Los británicos compran la maquinaria a los americanos que cobran con el dinero que prestan a los alemanes para pagar las reparaciones. Para los alemanes la cosa debía ser similar: se buscaban la vida para la reconstrucción y pedían prestado para las reparaciones de guerra.
En 1928 la industria europea estaba lista para poder vender planchas, coches, casas... exactamente igual que la americana, pero con menos costes de transporte. Europa se recuperaba de la guerra con la capacidad de producir lo que se necesitara y sabiendo que todo lo que se produjera se iba a vender. Poco a poco, la capacidad productiva superó a la demanda real de los Estados. Había mucha fábrica que producía muchas cosas con trabajadores que empezaban a no necesitar tanto.
Desde mediados de los años 20 una sequía arrasaba el centro de los Estados Unidos. Poco o nada de lo que se plantara en esos estados cuadraditos del interior salía. Ni qué decir tiene que los granjeros de Iowa dejaron de comprar tractores para sus campos. Esto supuso que, aunque el grano ya se producía en Europa en cantidades suficientes como para alimentar a su población y a la americana, los fabricantes de Detroit se encontraron sin clientes en pocos años (en Europa se fabricaban sus tractores y en América no se los podían comprar)... y llegó la debacle.
No se vende, luego no se ingresa para poder pagar los salarios, luego no hay dinero para comprar, ergo no se vende.