Hace unos meses se hizo estable la versión 7 de Debian (wheezy) y me decidí a volver a Debian como quien anhela redescubrir los viejos lugares remozados y repintados.
Siempre he sido un fanático de la última versión de todo. El último núcleo, la última versión de LibreOffice, la última versión de Java... Lo confieso soy más carne de Ubuntu que de Debian.
Ni si quiera Ubuntu me convence del todo. Soy muy fan de las distros autonómicas: LinEx, Guadalinex, Lliurex, Molinux, Max.... Pasaron por mi disco duro todas ellas y dejaron alguna que otra tarde de frustración y entretenimiento. ¿Por qué, entonces seguir con ellas, reincidir cada vez que sale una nueva versión?
Hay dos factores que explican ese no perder la esperanza: La completa castellanización de la máquina y el deseo de que, por fin quede todo a mi entero gusto. Vallamos por partes:
Cuando hablo de castellanización no me refiero a que la lengua castellana sea la única que debe funcionar en mi ordenador, puedo funcionar en otros idiomas, si no a que los idiomas que no necesito, no deberían ocupar sitio en mi disco duro, ni en mis DVDs ni en mis pendrives. Ese sitio lo deberían ocupar aplicaciones que funcionen y me hagan la vida más cómoda como esa cosa que me dice la temperatura que hace ahí fuera, la hora que es, o esa otra que me permite cerrar una aplicación que se me ha quedado bloqueada. Desde ese punto de vista, las distribuciones autonómicas traen una preselección de programas que me gusta. Cada una de ellas, la suya, para que se pueda elegir.
En relación con lo anterior, hay cosas que creo que todas las distribuciones autonómicas deberían llevar por defecto: el navegador adaptado al DNI-e por defecto, un programa de firma digital que permita firmar y validar documentos y un visor que permita ver e imprimir los documentos firmados. Por supuesto, si, a demás, el gestor de correo electrónico te permite firmar los correos con tu DNI-e y encriptarlo con unas claves gpg que debes poder generar de forma sencilla, miel sobre ojuelas. No creo que suponga ningún desvarío que el dinero que sale de mi bolsillo en hacer el DNI-e se pueda aprovechar por todos los ciudadanos haciendo válida la firma para todas las instituciones que reciben dinero de los presupuestos.
Ese es uno de los aspectos que anhelo en mi ordenador para considerar que lo mejor que puedo hacer con él es no tocarlo. Por supuesto, no puedo pedir a los señores de Firefox se pasen unas cuantas horas para hacer que el DNI-e español funcione nada más meterlo en el lector, Pero sí se debería poder exigir a los que hacen los sabores autonómicos. De hecho, recuerdo que hubo un tiempo en que LinEx sí lo hizo. Hace tanto tiempo de eso...
Existe una explicación a esto: la tecnología cambia, las librerías cambian, aparecen nuevas versiones que hacen las mismas cosas que las viejas, solo que con nombres distintos, con métodos distintos y CENIACT, la entidad que se encarga de la tecnológica libre lo dejó todo tan maqueado que cualquiera que intente tocarlo se arriesga a cagarla. La consecuencia lógica de esto es que, cada vez que se instala en un ordenador limpio una distribución hay que configurar el DNI-e y rezar para que funcione decentemente.
Ni LinEx, ni Guadalinex tienen capacidad ahora de hacer que el DNI-e funcione nada más instalarlas y, puesto que tengo que meterme a configurar, tampoco cambia demasiado el empezar con una distro brutal como es Debian. A demás, el pasado 30 de Diciembre de 2013 el Diario Oficial de Extremadura publicó una convocatoria de oposiciones en cuyo temario aparecían prácticas con el GNU LinEx 2013 que está basado en Debian 7. Solo que la LinEx está únicamente para 32 bits, se publicó meses antes de que pasara Wheezy a la rama estable y tiene un LibreOffice más anticuado y ha desaparecido el root para que todo se haga con sudo.
Hace nada salió la beta de Guadalinex, una cucada, por cierto. Sin embargo, el escritorio que trae no funciona demasiado bien con mi tarjeta gráfica y... tampoco trae configurado el DNI-e.
No es que Debian sea perfecta, pero tiene una ventaja sobre estas distribuciones: una comunidad inmensa y, sobre todo, que sabe lo que se hace. No digo que los que están en el mantenimiento de las distros autonómicas no sepan qué tienen entre sus manos, nada más lejos de la realidad, pero frente a 200 cracks detrás de un Guadalinex, hay más de 20.000 detrás de Debian.
Casi cualquier problema tiene un montón de gente que ha publicado una solución en internet y, lo mejor de todo, casi siempre aciertan.
Por todo eso, y alguna cosa más he decidido dedicar una serie a contar cómo he puesto mi ordenador a punto y en qué me he basado para hacerlo como lo he hecho.